sábado, 25 de mayo de 2013

Franz Reuleaux y la teoría de las formas para la ingeniería mecánica

La enseñanza de la arquitectura, así como las de las demás profesiones, seguramente sería mucho más rica (y los profesionales mejores profesionales, la teoría mejor teoría) si pudiéramos compartir el ámbito, además de con otros diseños, con las ingenierías, con las artes, con las ciencias exactas y sociales —y si es cierto que la escala que han cobrado algunas escuelas claramente no permitiría reunir a todas las carreras en un lugar, compartir entonces cursos con profesores y estudiantes de otras carreras dictándose cada materia en la sede que le corresponda, con lo que de paso la vida del estudiante se beneficiaría de una mejor integración con la ciudad misma. 

Una observación casi al pasar de El estilo que nos recuerda que no siempre las cosas estuvieron tan separadas (y que de hecho esa separación es cuestión de estricta voluntad —un ejemplo de las virtudes de la fertilización mutua de las ideas que resulta de compartir el ámbito en el ETH hoy en día son los paneles de la bodega Gartenbein, de Bearth & Deplazes). 

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[El siguiente texto incluye traducciones originales, publicadas aquí como material complementario a la edición en español de Gottfried Semper, El estilo en las artes técnicas y tectónicas, e incluye imágenes preparadas especialmente para esta edición. Se autoriza la reproducción total o parcial con la atribución al traductor, Juan Ignacio Azpiazu, e indicando como fuente www.semper-estilo.blogspot.com.]


En el capítulo 11 sobre metaltécnica Semper comenta brevemente el tratamiento artístico y decorativo
de los mecanismos de engranajes de los relojes y sus soportes, sean relojes de torre, de pie, o de bolsillo. Estos mecanismos antiguos son realmente objetos de estudio muy instructivos para aquellos mecánicos a quienes no les resulte totalmente ajena la idea de una concepción estética de su problema.
y en una nota agrega
Mi colega Reuleaux, profesor de mecánica en el Zurich Polytechnikum, concluye su obra sobre mecánica con un artículo lleno de contenido dedicado a la cuestión estética aquí tratada.

La “obra sobre mecánica” que junto con con Carl L. Moll el joven Franz Reuleaux escribe inicialmente a sus 25 años es Constructionslehre für den Maschinenbau (Teoría de la estructura para la ingeniería mecánica). Su último capítulo, al que se refiere Semper, se llama “Sobre el estilo de la ingeniería mecánica; un aporte al establecimiento de una teoría de las formas [Formenlehre] para la ingeniería mecánica”.

Ferdinand Redtenbacher había prácticamente fundado la ingeniería mecánica alemana en el Politécnico de Karlsruhe, y su alumno Reuleaux incorporó en su primer libro mucho contenido de Redtenbacher (sin reconocimiento, se le criticó acusándolo de plagio). En 1856 un Reuleaux de 27 años, que pasaría a hacer sus propias importantes contribuciones a la ingeniería mecánica, era llamado a enseñar la disciplina en el nuevo Politécnico de Zurich, mientras Semper era traído desde Londres para tomar a su cargo la enseñanza de la arquitectura. El primer tomo de Constructionslehre recién se publicaría en 1859, y en su capítulo final cita a Semper y El estilo, de modo que es probable que este capítulo sobre estética haya surgido al menos en parte de intercambios con Semper (alguna imagen final de un equipo diseñado 'según estos principios', por otra parte, parecería dar plena certeza de que Semper no lo guió ni revisó).

A continuación unos pocos párrafos de Constructionslehre, junto con una imagen incluida en el apéndice de ilustraciones. El capítulo en cuestión toma las últimas 69 páginas de un libro de 980.

Al leer al joven Reuleaux resulta imposible no recordar que de la escuela de ingeniería del ETH han salido entre otros Robert Maillart y Santiago Calatrava.




464. Observaciones iniciales.
La teoría de la construcción para la ingeniería mecánica [Constructionslehre für die Maschinenbau, el nombre del libro] dejaría un hueco fundamental en el cumplimiento de su misión si no presentara una reflexión más precisa acerca del estilo de las estructuras mecánicas [Maschinenconstructionen], es decir acerca de la naturaleza espiritual [geistige, inmaterial] de las formas que quedan a la libre elección del constructor, por sensibilidad o por sentido del gusto.

[…]

Lo siguiente pretende ser un intento de aportar alguna contribución a una tal teoría de las formas [Formenlehre], todavía no existente para la ingeniería mecánica. El autor lo presenta con plena consciencia de la insuficiencia de lo entregado, que precisamente por ello desearía que se entienda como un intento; pero tal vez tenga la utilidad de allanarle el camino hacia el completamiento de una misión ciertamente atrayente a una pluma mejor y que vaya más profundo, y ojalá en general dirija la atención hacia la perspectiva clara aunque fuertemente ignorada, desde la cual ha de entenderse que el ingeniero mecánico [Maschinenconstructeur] ejerce una actividad que es mayormente de creación libre, y que con toda su búsqueda de corrección debe también cuidarse del efecto asolador de una comprensión exclusivamente matemática de su tema. El ingeniero mecánico independiente crea en muchísimos casos completamente libre, y de hecho ni siquiera puede escapar a esta creación independiente y sus consecuencias, ya que incontables veces debe elegir entre la línea curva y la recta, el cuerpo hueco o la pieza sólida, el cuerpo de rotación o el prisma, allí donde ambas opciones podrían servir igualmente bien; y en consecuencia involuntariamente le imparte a cada una de sus estructuras [Constructionen] una determinada expresión, una cierta estampa, que revela la concepción del diseñador.

[…]


[A continuación Reuleaux distingue las 'formas básicas, o formas de base' (Grundformen; la forma o el esquema que surge de la necesidad técnica básica a partir de la función de la pieza) de las formas que la materializan/visten, que clasifica en formas funcionales (Zweckformen) y formas de relación con otras formas (Beziehungsformen); la clasificación evidentemente deriva, aunque probablemente muy indirectamente, de Bötticher. A las fomas de relación las divide a su vez en formas
- de arranque, 
- de transición, 
- de subdivisión o articulación, 
- de conexión, y 
- de conclusión.]


466. Formas de arranque. Movimiento de las líneas.


Como formas de arranque entendemos a aquellas destinadas a destacar el comienzo de una parte estructural sobre el piso, la pared, la cobertura, o en general sobre el lugar de fijación o superficie de apoyo de la parte. […]. La pieza se alza desde un punto de fijación, y entonces está con respecto a éste en una relación precisa y claramente deliberada. Podemos expresarla por medio del movimiento de las líneas que hacemos perceptibles en proximidad del lugar de apoyo sobre la pieza. El concepto del movimiento de una línea, aunque usado muy habitualmente, requiere para nuestros fines una breve explicación. Se basa en una característica fisiológica del ojo humano, a saber que sólo podemos ver nítidamente con una parte muy pequeña de la retina, y que para observar una línea que ocupa un ángulo visual mayor debemos entonces seguirla con el ojo. Habitualmente hacemos esto muy rápidamente, y por lo tanto sin notarlo, con objetos que no estén demasiado cerca; pero puede uno muy fácilmente convencerse de la existencia de dicha característica del ojo intentando en una tabla de números, por ejemplo una tabla de logaritmos, ver con nitidez, simultáneamente, dos números adyacentes de tan sólo cuatro o cinco cifras; no lo lograremos, ya que al mirar el segundo número se fuerza al primero a salir de la vista. Así movemos también el ojo al ver una línea, para traer sucesivamente cada punto de la misma a ese punto sensible de la retina, y trasladamos figuradamente el movimiento del ojo a la línea observada. El movimiento de una línea puede describirse entonces como el resultado de impresiones que la misma nos produce por medio del ojo.

[…]

468. Formas de subdivisión o articulación

[…]

Debe considerarse formas de articulación [Gliedrungsformen], además de su sentido como categorías funcionales, a las alas de los eje de fundición, de las bielas de fundición, y demás; estas alas brindan, vistas desde el lado angosto, un movimiento de lineas que destaca vivamente la dirección del eje, y tienen un estrecho parentesco con las acanaladuras de las columnas y con la descomposición en vertical del pilar gótico, formas a las que de hecho hacen su transición las alas con el aumento de su número. La articulación de una parte mecánica se produce naturalmente en tanto mayor grado cuanto mayores son las dimensiones de la misma, eliminando así la incomodidad que fácilmente nos produce la informidad enorme en obras artísticas; puede entonces también servir, a la inversa, para destacar en piezas imponentes la magnitud de sus dimensiones, lo que se usa de diversas maneras en la arquitectura, y puede incluso en cierta medida usarse con fortuna para producir una ilusión. Un ejemplo de la mecánica nos lo brinda el balancín [Balancier], conformado de manera muy simple en la fig. 408 (placa soldada), que tiene sin embargo la misma longitud de brazo A que el de la fig. 409, ante la cual inevitablemente pensamos que la pieza representada es mucho más grande que la de la primera y está dibujada a una escala más reducida.

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